Caminando por La Paz Interior con Amigos en Cristo

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Glenny Coats del Bronx viajó a España en busca de paz interior. Ella la encontró, junto con sus compañeros neoyorquinos católicos, hombres y mujeres jóvenes que buscan fortalecer su fe en su viaje en el mundialmente famoso Camino de Santiago de Compostela.

“Me conectó hasta el punto que pude ver la mano de Dios trabajando directamente en mí, en mi hermana que se unió a mí, y en los otros peregrinos con los que estuvimos”, dijo Sra. Coats, de 35 años, en una entrevista a Catholic New York en Manhattan la semana pasada.

“Conozco el poder de la oración, el poder de la Iglesia y la comunidad de los santos. Pero cuando estás en el Camino, donde vas con lo mínimo que puedes llevar y hay tanto silencio, es tan tranquilo y silencioso. Se podía escuchar el agua que fluía de un río en la distancia. Fue maravilloso. Fue muy bendecido”. Ella añadió que su experiencia del Camino la ayudó con asuntos de familia y el perdón.

El grupo se quedó en albergues durante la noche y caminó muchas millas cada día arrancando al amanecer después de los ejercicios de calentamiento. Mientras caminaban con sus bastones de senderismo, ellos rezaban el Rosario, cantaban himnos y compartían reflexiones de fe. El grupo se encontró con muchos otros peregrinos de todo el mundo.

Cada día terminó con una misa vespertina, una Hora Santa y una cena. El grupo de Camino conto con 17 jóvenes peregrinos adultos y tres peregrinos/coordinadores de Corazón Puro, una organización de ayuda católica con sede en el Bronx dirigida por el padre Agustino M. Torres, C.F.R. La mayoría de los peregrinos residen en la arquidiócesis.

El padre Torres fue el coordinador principal del viaje de nueve días de Camino el cual tuvo lugar en julio. El padre celebró las misas, principalmente en iglesias a lo largo de la ruta, a veces al aire libre o en albergues. El hermano Matthew Schumacher, C.F.R., estuvo en el grupo como peregrino. El ayudó al padre Torres a rezar la Hora Santa.

La Sra. Coats, feligresa de la parroquia de San Atanasio en el Bronx, fue una de las peregrinas/coordinadoras de Camino. Ella trabaja como investigadora en Manhattan. También hablando con CNY el 17 de septiembre estuvo Christanto (“Tanto”) Nugroho, de 34 años, feligrés de la parroquia de San Vicente Ferrer en Manhattan, que vive en Woodside, Queens, y también asiste a misa ahí en San Sebastián.

Todos los peregrinos del grupo Corazón Puro caminaron 127 millas desde la ciudad de Ponferrada hasta el lugar de destino, la Catedral de Santiago de Compostela en la ciudad del mismo nombre, capital de Galicia en el noroeste de España. En realidad, Nugroho caminó más de 600 millas durante 31 días, en una ruta montañosa fuera de la carretera que comienza desde la ciudad española de Irún, en la frontera con el suroeste de Francia. Nugroho, un ávido excursionista, se reunió con el resto del grupo y caminó las 127 millas finales de su viaje por el Camino junto con los demás.

El Camino de Santiago de Compostela tiene múltiples rutas con diferentes distancias, y señales y flechas amarillas propias del Camino a lo largo del mismo. Peregrinos han hecho este viaje por más de 1.000 años.

“Nada puede realmente ayudarte a prepararte para el Camino. Tienes que confiar en Dios y entregarte en Él”, dijo Nugroho, quien conduce para Uber y también brinda servicio de transporte en automóvil de forma independiente. “Yo rece el Rosario todos los días, tal vez cinco o seis veces al día. Eso me ayudó a seguir caminando. Hubo mucho silencio y fue hermoso con muchas montañas”.

“Todos los días hubo desafíos, como cansarse demasiado. Pero rezar me ayudó a llegar al final de cada día”, él dijo. Hace unos años, gracias a los líderes laicos en sus comunidades parroquiales, Nugroho superó las luchas derivadas en gran medida del abuso de drogas y alcohol. La experiencia del Camino fortaleció su fe aún más.

La Sra. Coats, nacida y criada en el Bronx de padres procedentes de la República Dominicana, dijo que sus habilidades para hablar español fueron útiles en España. Nugroho, nacido y criado en Indonesia, habla inglés y dos idiomas indonesios, pero no español, de tal forma que pudo admitir, con una sonrisa, que había tenido que confiar mucho en Google Translate durante su viaje de El Camino.

En la catedral de destino, los peregrinos tradicionalmente susurran sus intenciones de petición en los oídos de una estatua de Santiago, y las reliquias del santo también se guardan en la catedral. Estas son intenciones sobre las que los peregrinos reflexionan y rezan durante su caminata.

El padre Torres dijo a CNY la semana pasada: “Fue una restauración de la fe, una profundización de la fe. Tuvimos personas que no van a la iglesia en lo absoluto; tuvimos personas que van a la iglesia todos los días. Había algo especial para cada uno de ellos”.

Recordó que una joven le había dicho que su hija había muerto hace unos dos años. “Ella me dijo que no había vuelto a la iglesia desde que murió su hija”, explico el padre Torres. “Esta peregrinación ayudó a restaurar su fe; y ella estaba muy agradecida... Les dije (a los peregrinos) que no piensen que están caminando por las razones que ya decidieron.

“Dejen que Jesús les atraiga y les dé el mensaje que Él quiere que escuchen. Dejen que Jesús guíe el camino”.

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