First Place Award for General Excellence, Catholic Press Association, 2013-2016

Congreso de Emaús Enfatiza Unidad y Construye Líderes de la Iglesia
Por SOCRATES PALMER Jr.
Foto por Maria R. Bastone
CALIDO MOMENTO—Dos mujeres comparten un abrazo durante el tercer congreso anual de Emaús Nueva York en la iglesia de Santa Elizabeth en la sección de Washington Heights de Manhattan el 11 de noviembre.

Más de 300 hombres y mujeres se reunieron en la iglesia de Santa Elizabeth en la sección de Washington Heights en Manhattan para participar en el tercer congreso anual de Emaús New York.

Entre lo más destacado del retiro de fin de semana que tuvo lugar del 11 al 12 de noviembre, fue la visita del obispo auxiliar Ramón Benito Ángeles Fernández de la arquidiócesis de Santo Domingo en la República Dominicana. Monseñor Ángeles fue el orador principal del retiro y quien también participó en una sesión de preguntas y respuestas.

El obispo les dijo a los asistentes que ellos son una familia cuyos miembros se necesitan unos a otros y que la clave para difundir la palabra de Dios es la unidad. “No construyamos muros para dividir sino puentes para unir”, dijo monseñor Ángeles.

El objetivo del retiro de Emaús es crear una renovación de la fe en hombres y mujeres y proporcionar una plataforma espiritual para nuevos líderes comunitarios.

El obispo Ángeles, hablando con CNY, dijo que espera que el movimiento Emaús inspire y ayude a desarrollar el liderazgo en la Iglesia. Estos mismos líderes buscarán servir como evangelistas. La evangelización tendrá lugar inicialmente dentro de sus hogares, luego en sus parroquias, y finalmente en sus comunidades.

“Yo espero que los hombres y mujeres que están aquí de varias parroquias traigan consigo sus experiencias personales, las cuales pueden ser compartidas con otros, y que de igual forma ellos puedan oír acerca de las experiencias de los demás. La idea es aprender los unos de los otros y que cuando ellos vuelvan a sus respectivas iglesias puedan fortalecer sus parroquias. Y ellos regresarán a sus parroquias con el compromiso de convertirse en evangélicos dentro de sus comunidades, con el objetivo final de extender su compromiso cristiano hacia las demás personas fuera de su parroquia”, dijo el obispo.

El movimiento católico Emaús comenzó en 1978 con un retiro en una parroquia en la arquidiócesis de Miami. Sus raíces de solidaridad, comunión y compasión se encuentran en Lucas 24: 13-35. Los retiros de Emaús se centran en los testimonios personales, la vida espiritual, el perdón y la relación entre los feligreses.

El padre Ambiorix Rodríguez, director espiritual del ministerio arquidiocesano de Emaús y párroco de Santa Isabel, dijo a CNY que Emaús ha atraído a hombres y ha ayudado a aumentar el ambiente familiar en la misa dominical de su parroquia.

“Hoy es una bendición y uno de los frutos de Emaús, lo cual es traer nuevamente a las personas a los brazos de la Iglesia. Emaús recuerda a las personas que Jesús es real; que no es simplemente una vieja fábula. Jesús está vivo y necesitamos estar cerca de él para recibir su misericordia y bendiciones; él revitaliza vidas y el hecho de estar cerca de Jesús fortalece las relaciones personales de esposos y esposas”, dijo el padre Rodríguez.

El retiro atrajo a católicos de la arquidiócesis y las diócesis de Brooklyn y Rockville Centre; además de Newark, Camden y Paterson en Nueva Jersey; y Boston.

Hay grupos de Emaús en cinco parroquias de la arquidiócesis de Nueva York: Holy Cross, Our Lady of Mercy en el Bronx, Encarnación, Santa Elizabeth en Manhattan, y St. Peter & St. Denis en Yonkers.

Johanni Rodriguez de la parroquia de Santa Elizabeth participó en su primer retiro de Emaús en el 2012.

“Cuando fui a mi primer retiro de Emaús tenía 24 años y fui porque mi madre también iba. Durante ese fin de semana, puedo decirles que tuve una experiencia personal con el Señor. Ser católico en realidad no era parte de mi vida, en parte porque mi padre, cuando yo era pequeño, era un ministro adventista y él tenía su propia iglesia. Él nunca me obligó a nada, así que yo crecí indiferente a la religión. Luego, cuando tenía alrededor de 12 años, comencé a ir a una iglesia católica con mi madre y después cuando era adolescente me perdí... Desde Emaús, comencé a sumergirme en la doctrina católica”, dijo Rodríguez.

“Creo en uno de los mensajes que el papa Francisco ha mencionado, es que debemos ser parte de una cultura de inclusión como católicos. Parte de ser católico para mí es acercarme a aquellos que están por fuera de su propia fe, porque una vez ese fue mi caso. Me alejé de la Iglesia y siento que los retiros como el de hoy afectan positivamente las vidas de las personas y hacen una diferencia, y puedo decirles que soy un ejemplo de cómo mi vida cambió gracias a un retiro”, ella dijo.

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