Congreso Destaca la Necesidad de un Respeto Incondicional por la Vida

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El mundo necesita misericordia y tenemos que respetar todas las formas de vida. Necesitamos luchar por nuestros hijos. La batalla continua”.

Con esas súplicas apasionadas el padre Agustino Torres, C.F.R., pronunció el discurso de apertura, “El Nombre de Dios es Misericordia”, durante el octavo Congreso Bienal Hispano Pro-Vida de la arquidiócesis, “Viva La Vida”, este pasado fin de semana.

La reunión de un día entero se llevó a cabo en la escuela secundaria Cardinal Hayes en el Bronx el 8 de octubre, y en la escuela secundaria católica John F. Kennedy en Somers el 9 de octubre.

Patrocinado por la oficina arquidiocesana Vida Familiar/Respeto a la Vida, la reunión del sábado en la escuela secundaria Cardenal Hayes atrajo a más de 200 personas a participar en conferencias, talleres, la comunión y la celebración eucarística. Las conversaciones acerca del respeto a la vida incluyeron temas como el aborto, aborto involuntario, el suicidio asistido/eutanasia, y el control de la natalidad.

Una misa celebrada por el obispo auxiliar Peter Byrne dio inició al congreso.

El tema fundamental de la reunión fue que los católicos deben ser proactivos en el movimiento pro-vida, y que ser simplemente un espectador pasivo no es una opción.

Ada Ortega, feligrés de San Anselmo en el Bronx, fue una de las asistentes al congreso en Cardinal Hayes. “Fui invitada por alguien en la iglesia y cuando me di cuenta de que se trataba el evento, supe que tenía que venir”, dijo ella.

Ser pro-vida es no sólo su posición política o social, sino también una forma de vida. “Si no defiendes algo, caerás por cualquier cosa. Necesitamos defender nuestras creencias y lo que la Iglesia nos enseña.

“Como madre, abuela y catequista de la parroquia de San Anselmo durante los últimos 15 años”, ella agregó, “creo que es una responsabilidad del nunca dejar de retransmitir este mensaje”.

CNY habló con el padre Torres al finalizar su charla en la secundaria Cardinal Hayes y le preguntó qué esperaba de los que asistieron al evento a que se llevaran a sus hogares a partir de este evento.

“Yo quiero que sepan que todos tenemos un papel particular por desempeñar en este movimiento pro-vida. Todo se basa en Jesús, todo es acerca de la relación con Jesucristo, Amén, y cuando todo está dicho y hecho se nos va a preguntar: ‘Hubo millones de bebés abortados y miles de familias destruidas, ¿qué hiciste tú al respecto?’”

“Creo que como latinos en este país no estamos tan conscientes de esto como deberíamos estarlo”, dijo el padre Torres. “Pero esto nos afecta enormemente porque somos personas de familia, somos personas que amamos nuestra cultura y estas cosas están siendo menospreciadas por esta cultura de la muerte sin que siquiera nos demos cuenta. Así que quiero que la gente entienda que esta es nuestra batalla y que esto es algo por lo cual tenemos que luchar.

“Ser pro-vida es ser pro-vida consistentemente” dijo el padre Torres, citando como ejemplos: la alimentación de un niño con hambre, el respetando al medio ambiente, y el no desperdiciar las cosas.

“Tenemos que respetar la vida en todas sus formas”, él dijo. “Hay una jerarquía de las cosas de la cual tenemos que cuidar, y una de las cosas más difíciles que han ocurrido es el asesinato de bebés inocentes y por ello necesitamos proteger la vida en todos sus aspectos”.

Cuando hay un escándalo que involucra la corrupción de un niño inocente, cada persona debería sentirse consternada, dijo el padre Torres, “pero también deberíamos sentirnos consternados por la muerte de estos niños inocentes aún no nacidos en el vientre de su madre”.

El padre Torres ha servido a jóvenes de escasos recursos económicos del Bronx y en el extranjero a través de retiros desde su ordenación hace ocho años. El es también fundador de la organización sin ánimo de lucro, Corazón Puro, la cual proporciona ayuda a jóvenes. El grupo se reúne mensualmente en la Fraternidad de San Crispín en el 420 East de la calle 156 en el Bronx.

Corazón Puro se dedica a formar líderes, empezando por los jóvenes latinos y adultos jóvenes, para lograr una cultura de vida. Inspirados en la vida y la teología de San Juan Pablo II, los líderes están equipados para convertirse en personas centradas en Cristo, con un corazón puro, agentes de cambio llenos de alegría, dentro y fuera de la ciudad, a lo largo del país y en todo el mundo.

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