Nuestra Señora de los Dolores Construye Comunidad Una Persona a la Vez

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El consejo parroquial de Nuestra Señora de los Dolores describió su plan para 2019 en su reunión antes de navidad para continuar fortaleciendo su comunidad parroquial mediante la construcción de relaciones uno a uno para sus feligreses.

“En nuestra última reunión del consejo parroquial dijimos, ‘no tomemos una nueva iniciativa’”, dijo el padre Thomas McNamara, O.F.M. Cap., párroco de Nuestra Señora de los Dolores por un año. “Enfoquémonos en lo que hemos estado haciendo y construyamos relaciones. Necesitamos conocernos unos a otros, a nuestros vecinos, descubrir cómo podemos ayudarnos entre sí y construir nuestra parroquia conociendo mejor a las personas. Hagamos de esto parte en todos nuestros eventos parroquiales.

“Usted asiste a misa y puede que no conozca a nadie. Tiene que construir relaciones tipo uno a uno”.

Nuestra Señora de los Dolores vende café y comidas en el centro parroquial después de las misas dominicales para que los feligreses se reúnan y puedan conversar entre sí. Para los confinados en el hogar, los ministros extraordinarios de la Santa Comunión traen el Santísimo Sacramento los domingos, y otros feligreses los van a visitar para ofrecerles oración y canto.

La parroquia también participa en reuniones de relaciones tipo uno a uno a través de Manhattan Together, lo cual es una oportunidad para que las personas se reúnan y establezcan amistades con otros miembros de su comunidad. Fundada en 1991 por congregaciones de diferentes credos, la iniciativa Manhattan Together aborda problemas locales y de la ciudad, como la educación, la seguridad de los peatones y vivienda pública.

“Tenemos que seguir construyendo relaciones porque la comunidad sigue cambiando a medida que pasa el tiempo, y usted tiene que renovar y actualizar sus relaciones para poder seguir avanzando como parroquia”, dijo el padre McNamara.

Nuestra Señora de los Dolores se remonta a 1867. Su iglesia actual fue dedicada un año después, convirtiéndose en la primera parroquia franciscana capuchina en la ciudad de Nueva York. La parroquia sirvió como hogar de inmigrantes alemanes antes de que los italianos vinieran al Lower East Side a principios del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, el vecindario se convirtió en el hogar de personas de habla hispana, y ahora dos tercios de la comunidad parroquial son de habla hispana.

El pasado octubre la parroquia concluyó su celebración de 150 años con una misa celebrada por el cardenal Sean O’Malley, O.F.M. Cap., arzobispo de Boston. También concelebraron el padre Michael Greco, O.F.M. Cap., ministro provincial de la Provincia de Santa María de los Franciscanos Capuchinos.

Ochocientos feligreses asisten a cinco misas los fines de semana, tres de ellas en español y dos en inglés. El padre McNamara es ayudado por el padre Michele Vricella, O.F.M. Cap., vicario parroquial; hermano Robert Gerdin, O.F.M. Cap., asociado pastoral; y el diácono Wallace Zambrana.

La parroquia ofrece ministerios para acólitos, el coro, ministros extraordinarios de la Santa Comunión, un grupo de oración, despensa de alimentos, Encuentro Matrimonial, acomodadores o ujieres, y tres sociedades, Fátima y el Sagrado Corazón para las mujeres y el Santo Nombre de Jesús para los hombres.

El programa de educación religiosa, con los coordinadores Yvette Rivera y Damaris Saliva, tiene 100 estudiantes registrados.

Desde que la escuela Nuestra Señora de los Dolores cerró en el 2011, la parroquia ha continuado los esfuerzos para aumentar el número de jóvenes que participan en actividades parroquiales, como grupos de jóvenes y una Hora Santa mensualmente. Ricardo Avalos es el ministro de la juventud.

“Ellos son el futuro de nuestra parroquia”, dijo Jason Ortiz, presidente del consejo parroquial. “Cuando nuestra escuela cerró queríamos asegurarnos de tener algo para que los jóvenes regresaran y estuviesen presentes. No queríamos que fueran olvidados por el hecho de no tener una escuela”.

Pura Cruz, de 52 años, dijo que la escuela cerró cuando su hija, Hiliana Arroyo, terminó el cuarto grado. Hiliana es miembro del grupo de jóvenes de la parroquia y canta en el coro de la iglesia. La Sra. Cruz, quien fue bautizada en Nuestra Señora de los Dolores, hace parte del consejo parroquial y es lectora. Su madre, Anna Guzmán, es una ministra extraordinaria de la Sagrada Comunión.

“Es la casa”, dijo Cruz. “Conoces a la gente. Siempre siento alegría y paz al mismo tiempo”.

“Los Capuchinos siempre han traído un sentimiento de comunidad. Nos enseñan a amarnos, a evangelizar y a hablar por nosotros mismos y por los demás”.

Millie Hradek, feligresa por 11 años, se mudó a Forest Hills, Queens hace nueve años y sin embargo continúa participando en la parroquia, sirviendo como secretaria del consejo parroquial, catequista y ministra extraordinaria de la Santa Comunión.

“Es una verdadera comunidad de la iglesia donde las personas se conectan y hablan”, ella dijo. “Cuando las personas visitan nuestra parroquia, se van pensando que esta es una maravillosa comunidad de iglesia. Oímos comentarios positivos de todos.

“Espero que en el futuro haya más personas que vengan y visiten nuestra iglesia, vean lo maravillosa que es esta comunidad y se sientan como en casa tal como yo me siento”.

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