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‘Querida Amazonía’, El Sentido de la Exhortación

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El 12 de febrero de 2020 se publicó la Exhortación Apostólica “Querida Amazonía” del papa Francisco. El documento era muy esperado después de la realización del Sínodo sobre la Amazonía en Roma durante los días 6 al 27 de octubre de 2019, sobre todo por algunas propuestas que se hicieron en dicho Sínodo respecto a la ordenación de hombres casados, sobre las diaconisas y la creación de un rito amazónico. El papa Francisco, como suma prudencia, en esta ocasión, ha evitado pronunciarse abiertamente sobre esos temas que generan polémica al interior de la Iglesia; y, al mismo tiempo, pensamos que él considera que no es el momento ni el medio adecuado para hacerlo a través de una Exhortación Apostólica. La aprobación o rechazo de esas propuestas del Sínodo es un asunto todavía pendiente.

El mismo papa Francisco es quien señala el sentido de la nueva Exhortación Apostólica, en el número 2. Allí nos dice, refiriéndose al documento conclusivo del Sínodo de los obispos, que no pretende “reemplazar” ni “repetir” dicho documento, sino sólo aportar un “breve marco de reflexión que encarne en la realidad amazónica una síntesis de algunas grandes preocupaciones que ya expresé en mis documentos anteriores y que ayude y oriente a una armoniosa, creativa y fructífera recepción de todo el camino sinodal”. En ese sentido el Papa no se pronuncia directamente por la aceptación o rechazo de las propuestas sinodales que generaron algún tipo de controversia; sin embargo, esta postura no puede ser considerada como favorable a quienes están en contra de las propuestas sinodales. Hay quienes han hecho notar que un documento conclusivo sinodal no puede ser considerado como “magisterio de la Iglesia”. Pensamos que no puede relativizarse su valor, como si fuera una simple propuesta de unos obispos reunidos en Roma, propuestas que el papa pudiera rechazar sin que existan razones graves. El Espíritu Santo no solamente asiste al Papa sino también a los obispos reunidos colegiadamente y convocados por el Santo Padre. En consecuencia, aunque en principio el Papa podría rechazar algunas propuestas de un Sínodo de obispos (haciendo valer incluso su magisterio extraordinario), en la práctica eso no suele suceder con relativa frecuencia en la historia de la Iglesia contemporánea.  

En el número 3 de la Exhortación Apostólica, el papa Francisco señala que está haciendo también una presentación oficial del Documento del Sínodo Amazónico con sus conclusiones, “en el cual han colaborado tantas personas que conocen mejor que yo y que la Curia romana la problemática de la Amazonia, porque viven en ella, la sufren y la aman con pasión. He preferido no citar ese Documento en esta Exhortación, porque invito a leerlo íntegramente”. Si el papa no hubiera estado de acuerdo con algunas de las conclusiones señaladas en el Sínodo lo habría hecho notar; y, aunque no diga expresamente que aprueba dicho documento sinodal con sus conclusiones, no se puede deducir una desaprobación.

El Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, ha señalado que “la exhortación apostólica no habla de aprobación del documento final. No habla de eso, habla de presentación, pero no de aprobación”. ¿Cabe acaso la posibilidad razonable de que el papa Francisco haga la presentación de un documento sinodal que no aprueba? En nuestra opinión eso no sería coherente, y no podría esperarse del Papa ese tipo de incongruencias o ambigüedades. El papa Francisco aprecia expresamente los frutos del Sínodo de los Obispos realizado en octubre del año 2019. Esto se corrobora con lo señalando en el siguiente número de la Exhortación Apostólica que estamos comentando: “Dios quiera que toda la Iglesia se deje enriquecer e interpelar por ese trabajo, que los pastores, consagrados, consagradas y fieles laicos de la Amazonia se empeñen en su aplicación, y que pueda inspirar de algún modo a todas las personas de buena voluntad” (Exhortación Apostólica “Querida Amazonía”, N.° 4). ¿Cómo el Papa podría recomendar la aplicación de un documento sinodal con el cual no estuviese de acuerdo en algunos aspectos?

Por otra parte, y tal como ha señalado el Cardenal brasileño Claudio Hummes, Relator General del Sínodo de los Obispos realizado en el mes de octubre del 2019, refiriéndose a la ausencia (en la Exhortación Apostólica “Querida Amazonía”) del tema de la ordenación de hombres casados, ese asunto, como los otros del Sínodo de la Amazonía (entre ellos el tema de la diaconisas y la creación de un rito litúrgico amazónico), serán tratados por el Santo Padre en las correspondientes instancias de la Santa Sede, es decir: no es que hayan sido rechazados por el Papa, por el solo hecho de no mencionarlos en su Exhortación.

En su Exhortación Apostólica, el papa Francisco ha insistido en la necesidad de la Eucaristía para los pueblos amazónicos. “Es urgente evitar que los pueblos amazónicos estén privados de ese alimento de vida nueva y del sacramento del perdón” (N.° 89). Es evidente que, no obstante, la importancia y necesidad del trabajo de los laicos y religiosos, solo el sacerdote puede celebrar la Eucaristía y administrar el sacramento del perdón. No se puede decir que el papa Francisco haya dado como única solución, ante la falta de sacerdotes en los pueblos amazónicos, “oración, generosidad y formación” (Cf., N.° 90). Nadie discute la enorme importancia de la oración, recogiendo la exhortación del propio Jesús en el Evangelio: “oren al dueño de la mies para que envíe obreros a su mies” (Lc 10, 2). Tampoco se discute la necesidad de una sólida formación de los candidatos al sacerdocio y la motivación para que los sacerdotes vayan a las zonas más pobres y necesitadas; pero, es evidente, que eso no bastará para resolver el problema de la falta de sacerdotes en la Amazonía. No se podría pretender, por ejemplo, que la Iglesia exprese su opción preferencial por los más pobres únicamente orando por ellos. Está claro entonces que cuando el papa Francisco, en la Exhortación Apostólica habla de oración, generosidad y formación, no lo hace de manera excluyente, como si hubiera pretendido decir que no hay necesidad de la ordenación de hombres casados para la Amazonía y que no se acoge la propuesta de los obispos hecha en el documento final del Sínodo Amazónico.

Las cuestiones antes mencionadas, no nos deben hacer perder de vista los grandes temas tratados en la Exhortación Apostólica referidos a la necesidad de la Iglesia de “caminar con los pueblos de la Amazonía” (N.° 61). “La auténtica opción por los más pobres y olvidados, al mismo tiempo que nos mueve a liberarlos de la miseria material y a defender sus derechos, implica proponerles la amistad con el Señor que los promueve y dignifica” (N.° 62). No podemos conformarnos—dice el Papa—con un mensaje social, pues la Iglesia no puede comportarse como una especie de ONG. Tenemos que anunciarles el mensaje salvífico. El Papa, retomando las enseñanzas de sus predecesores, insiste en la necesidad de la inculturación del Evangelio: “La inculturación del Evangelio en la Amazonia debe integrar mejor lo social con lo espiritual, de manera que los más pobres no necesiten ir a buscar fuera de la Iglesia una espiritualidad que responda a los anhelos de su dimensión trascendente” (N.° 76).

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