Nuestra Señora de Guadalupe Ofrece ‘Semillas de Esperanza’ en Medio de las Luchas Hoy en Día

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Al celebrar la misa anual de Nuestra Señora de Guadalupe en la Catedral de San Patricio, el obispo Ramón Castro Castro de la Diócesis de Cuernavaca, México, dijo que la Santísima Madre proporciona "semillas de esperanza" en medio de las luchas e incertidumbres globales que se viven hoy en día.

El cardenal Dolan dio unas palabras de bienvenida en la misa del día festivo el 12 de diciembre, agradeciendo al obispo Castro y expresando especial gratitud por un retrato grande de Nuestra Señora de Guadalupe y otro de San Juan Diego, entregados a la Arquidiócesis de Nueva York por la Conferencia Episcopal de México. Los retratos réplica se exhibieron en los escalones del santuario durante la misa; los originales se encuentran en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, Ciudad de México.

El obispo Castro, secretario de la conferencia de los obispos en México, dijo en su homilía que, en el Tercer Domingo de Adviento, “estamos reunidos aquí también para celebrar a nuestra Santa Madre de Guadalupe”. El obispo además señaló la importancia de honrar a María bajo su título de Guadalupe mientras se promueve la fraternidad entre la Arquidiócesis de Nueva York y la conferencia de obispos de México.

“Damos gracias a Dios por todo el bien que hace por nosotros; damos gracias a Dios por el regalo del milagro del Tepeyac ”, agregó el obispo, señalando que “en este universo materialista e individualista, con esta pandemia que ha puesto de rodillas a toda la humanidad”, la Virgen de Guadalupe nos da “las semillas de esperanza que ella sembró hace tantos años”.

El obispo Castro también habló de confiar en María, tal como lo hizo Juan Diego.

“Ella es nuestra Madre, que se preocupa por nosotros, que quiere acompañarnos. Estamos aquí para celebrar a Nuestra Madre que nos hace sentir unidos… Por eso no debemos tener miedo. Dios está con nosotros. Nuestra Madre está con nosotros. Tener miedo, dudar, acomodarse al presente sin Dios, y no tener nada que esperar, son actitudes que nada tienen que ver con nuestra fe católica”.

El obispo animó a los fieles a “ser instrumentos de paz y fraternidad. Como nos ha dicho el papa Francisco, debemos vivir en sinodalidad; caminemos juntos".

Aproximadamente 2.000 personas asistieron a la misa celebrada durante la tarde, de las cuales 200 participaron en una procesión por la calle antes de la misa que fue desde la calle 14 oeste subiendo por la octava avenida.

Los concelebrantes incluyeron el obispo auxiliar Edmund Whalen; el padre Enrique Salvo, rector de la catedral; el padre Lorenzo Ato, director de comunicaciones del Ministerio Hispano arquidiocesano; el padre Brian McWeeney, director del Apostolado Étnico arquidiocesano; y el padre Jesús Ledezma Castro, párroco del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en la iglesia de San Bernardo ubicada en la calle 14 oeste.

Las palabras de agradecimiento las dio Hesy Landesbaum, presidenta del Comité de Nuestra Señora de Guadalupe arquidiocesano, y Jorge Islas López, cónsul general de México en Nueva York. El Ave María fue interpretado por Kimberly Fergie y el Mariachi de Álvaro Paulino. Hubo una actuación de danza del Ballet Folklórico Mexicano de Nueva York.

Entre los fieles presentes estuvieron Ana Rendón, de 37 años, y su esposo, Anastacio Genis, de 35. Los padres de dos son feligreses de la parroquia de San Bernardo en White Plains.

La pareja dijo estar agradecida por la misa especial y por las palabras inspiradoras del obispo Castro. “Tocó nuestros corazones; fue muy hermoso”, dijo una emocionada Sra. Rendón, quien también agregó que su fe en Dios Todopoderoso y en la Madre María les ayudó a sobrellevar el año pasado cuando ella tuvo serios problemas de salud.

La Sra. Rendón se sometió a un trasplante de riñón el 12 de diciembre y su esposo fue el donante.

San Juan Diego fue canonizado el 31 de julio de 2002 en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, Ciudad de México, por el papa Juan Pablo II, ahora San Juan Pablo II. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos señala que, bajo el título de Nuestra Señora de Guadalupe, la Virgen María es la patrona de México, los Estados Unidos y todas las Américas, así como la protectora de los niños por nacer. En 1531, la Virgen se le apareció en visión al campesino Juan Diego en el cerro Tepeyac cerca de la Ciudad de México y le encargó pedirle al obispo que construyera una iglesia en ese lugar. Pero el obispo exigió una señal o prueba del pedido, por lo que Nuestra Señora hizo que Juan recogiera flores en su manto en diciembre para llevárselas al obispo. Cuando Juan Diego abrió su capa delante del obispo, la colorida imagen de Guadalupe estaba estampada en la tela de cactus. Ese ícono se conserva en el santuario más famoso del hemisferio occidental y Nuestra Señora de Guadalupe continúa inspirando a los pobres y oprimidos en todo el mundo”.

La Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, D.C., señala que San Juan Diego “fue uno de los primeros miembros indígenas del Nuevo Mundo en abrazar el catolicismo. Como dijo el papa Juan Pablo II en la canonización de Juan Diego: ‘Al aceptar el mensaje cristiano sin renunciar a su identidad indígena, Juan Diego descubrió la verdad profunda de la nueva humanidad, en la que todos están llamados a ser hijos de Dios. Así pues, el facilitó el fructífero encuentro de dos mundos y se convirtió en el catalizador de la nueva identidad mexicana, estrechamente unida a Nuestra Señora de Guadalupe...’”

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